jueves, 6 de mayo de 2010

¿Es bueno estar solo?



Desde el comienzo de la vida es bueno que el bebé esté solo despierto, descansando o jugando... , sin una constante estimulación que a veces es una sobrecarga de estimulación.
Es además una actitud educativa no acudir corriendo al bebé apenas este llora, que no le resuelvan siempre sus necesidades al instante lo va haciendo madurar en la capacidad de postergación, esto dado lógicamente, en dosis adecuada según la edad.

Después, es bueno que el niño esté solo, que se le respete su intimidad, intimidad que le da la oportunidad de desplegarse espontáneamente y sin una mirada ajena en juegos, fantasías, creatividades, autoerotismo, etc.

Lo natural es que pasando la adolescencia haya etapas en que la sensación es de soledad total, en las que la angustia de saberse solo en el mundo, él único responsable de su historia se hace insoportable.
Los padres de niño, el apoyo constante, tener siempre alguien que lo comprenda y llegue a sus necesidades siempre y en cualquier momento,..., en fin, un sinnúmero de cosas para abandonar para siempre.

En la medida que estas evoluciones no se hagan o estén trabados, se busca al otro para resolver relaciones del tipo dependiente.

El saber estar solo garantiza la formación de una pareja libre de las presiones generadas por el miedo a la ruptura.

Poder estar solo garantiza, en los períodos que se está solo, estar exentos de una gran cantidad de ansiedades que entorpecen el avance, pudiendo así moverse en la vida eficazmente en búsqueda del bienestar y enriquecimiento personal, en cuyo andar se encuentran las distintas compañías incluyendo la pareja.

A nuestro criterio los grupos y actividades dirigidos a personas sin pareja deben girar primeramente en trabajar hacia el fortalecimiento de esta capacidad: poder estar solos.

Esto significa el trabajo hacia la constitución de una adecuada autoestima, hacia el conocimiento real de la propia identidad, hacia el logro del cuidado personal, hacia la adquisición de independencia y autonomía adecuada al ser humano adulto.

Una cuestión importante, que parecería paradojal, consiste en que cuando la persona adquiera la capacidad de estar solo es que nunca se encuentra solo. Siempre hay al lado otro en compañía mutua.
Aunque este otro no sea pareja.
Aunque este otro, sea o no pareja, no pueda en muchas oportunidades acompañar o comprender a uno aún en las dichas o dolores muy fuertes.

El estar en pareja es el mejor estado relacional de la persona siempre y cuando esta favorezca el crecimiento y enriquecimiento personal, en cuanto haya respeto y cuidado mutuo en el marco de una comunicación franca, en cuanto la sexualidad sea libre de toda máscara...

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