lunes, 1 de octubre de 2012

El Libro de Thel




El Lema de Thel.

¿Sabe el águila lo que está en el foso
o irás a preguntárselo al topo?
¿Puede la sabiduría encerrarse en un cetro
y el amor en un cuenco dorado?

I.

Las hijas de Mne. Seraphim cuidaban sus soleados rebaños, con excepción de la más joven que, lívida, buscaba la brisa secreta para desvanecerse como la belleza matutina de su día mortal.
A largo del río de Adona se oye su delicada voz.
De esta manera cae su tierno lamento, similar al rocío de la aurora:

¡Oh vida de esta primavera nuestra! ¿Porqué se marchita el loto sobre el agua?
¿Porqué se marchitan estos hijos de la primavera, nacidos sólo para sonreír y caer?

Ah, Thel es como un arco acuoso, como una nube que se aleja, como la imagen en un espejo, como sombra en el agua, como el sueño del infante, como la risa en el rostro juvenil, como la voz de la paloma, como el día fugitivo, como la música en el aire.
Ah, dulcemente desearía yacer, con ternura posar mi cabeza y dormir el sueño de la muerte, escuchando la voz de aquel que se pasea por el Jardín de la noche.

El lirio del valle, que respiraba confundiéndose con la modesta hierba, respondió así a la hermosa doncella:

Soy una brizna acuosa, y pequeñísima, a quien gusta habitar las tierras bajas. Tan débil soy, que la dorada mariposa apenas puede posarse sobre mi cabeza. Sin embargo, recibo visitas del cielo. Aquel que a todos sonríe camina por el valle, y cada mañana sobre mi extiende su mano diciéndome:

Regocíjate, humilde hierba, flor de lirio recién nacida, gentil doncella de los prados silenciosos y de los tímidos arroyos, pues de luz te habrán de vestir y te alimentarás con el maná de la aurora; hasta que el calor del verano te derrita junto a las fuentes y los manantiales, para florecer en eternos valles. ¿Porqué pues, habría de lamentarse Thel? ¿Porqué dejaría escapar un suspiro la Señora de los valles de Har?

Calló y sonrió entre lágrimas, antes de sentarse en su altar de plata.

Respondió Thel:

Oh, tú, pequeña virgen del tranquilo valle, que das a quienes no pueden implorar, a los sin voz, a los exhaustos; tu aliento nutre al inocente cordero que huele tus prendas lácteas, y cosecha tus flores mientras tu le sonríes al rostro, limpiando en su tierna y mansa boca toda mácula. Tu vino purifica la áurea miel; el aroma que viertes sobre cada hoja de hierba, anima el alma de las reses, y doma al corcel de flamígero aliento. Pero Thel es como una desfalleciente nube que el sol nuevo ilumina: me esfumo en mi trono perlado. ¿Quién podrá hallar mi lugar?

Pregunta a mi tierna nube, reina de los valles -respondió el lirio.- y te dirá porqué rutila en el cielo matutino, y porqué siembra su belleza brillante en el aire húmedo. Desciende, pequeña nube, desciende sobre los ojos de Thel.

Bajó la nube; el lirio inclinó su tímida cabeza, y se retiró a descansar sobre la hierba.

II.

Oh, pequeña nube, -dijo la virgen- te conmino a que reveles porqué no te quejas cuando en una hora te desvaneces. Cuando el instante pasa, te buscamos sin poder hallarte. Ah, similar eres a Thel, ya que cuando me voy, nadie me lamenta, nadie escucha mi voz.

La nube reveló entonces su dorada cabeza, y así surgió en su refulgente forma, flotando resplandeciente en el aire, ante el rostro de Thel.

Oh, virgen, ¿acaso ignoras que nuestros corceles beben en los manantiales dorados, dónde Luvah renueva sus caballos? ¿Has contemplado mi juventud y temes que me desvanezca y nadie pueda ya verme? Nada permanece, doncella. Al morir me dirijo a una vida decuplicada en amor, paz, y sagrado éxtasis. Invisible desciendo y poso mis ligeras alas sobre las flores aromáticas, seduciendo al rocío de bello mirar, para que consigo me lleve a su fulgurante morada. La llorosa virgen, temblorosa, se arrodilla ante el sol que se eleva hasta que nos levantamos, unidas por una cinta de oro, para no separarnos jamás, llevando por siempre el alimento a nuestras tiernas flores.

¿Eso haces, pequeña nube? Me temo que no soy como tú. Yo paseo por los prados de Har saboreando las flores más fragantes, pero no alimento trémulas hierbas; escucho las aves cantoras, pero no las nutro; ellas mismas vuelan en busca de sustento. Sin embargo, Thel ya no se deleita con ello, pues lentamente se va desvaneciendo, y todos dirán: ¿habrá vivido tan sólo para convertirse en hogar de lascivos gusanos?

La nube se reclinó en su aéreo trono, y así repuso:

Si has de ser alimento de gusanos, virgen de los cielos, ¡cuánta será tu utilidad! ¡Qué amplia tu gracia! Nada de cuanto vive existe para sí mismo. Nada temas, pequeña. Llamaré al débil gusano que en su lecho subterráneo yace, para que oigas su voz. ¡Acude gusano, larva del silente valle, junto a tu pensativa reina!

El indefenso gusano se asomó, y fue a detenerse sobre la hoja del lirio. La nube refulgente voló para encontrarse con su compañero en el valle.

III.

Thel contempló asombrada al gusano en su lecho, bañado de rocío.
¿Gusano eres? Tú, emblema de la fragilidad, ¿eres sólo un gusano? Te veo como un niño envuelto en la hoja de lirio. Ah, no llores, diminuto, que si no puedes hablar eres capaz de llorar. ¿Es esto un gusano? Te veo, inerme y desnudo, llorando sin que nadie te responda, sin que nadie te reconforte con maternal sonrisa.

Inclinándose sobre el lloroso infante, la madre del gusano su vida exhaló en lácteo afecto. Luego dirigió a Thel sus humildes ojos.

Oh, belleza de los valles de Har -dijo el gusano.- No vivimos para nosotros mismos. Ante ti tienes a la cosa más irrisoria, pues eso soy en realidad; mi seno está frío de sí mismo, y de sí mismo oscuro. Pero aquel que lo humilde ama, unge mi cabeza y me besa, tendiendo sus cintas nupciales en torno a mi pecho, mientras dice: Madre de mis hijos, te he amado y te he regalado una corona que nadie podrá arrebatarte.
Cómo es esto, dulce doncella, es algo que ignoro y que averiguar no puedo. Reflexiono y no puedo pensar. Sin embargo, vivo y amo.

La Hija de la Belleza enjuagó sus compasivas lágrimas con su velo blanco, diciendo:

Ay, nada sabía de esto, y en consecuencia lloraba. Sabía, sí, que Dios amaba al gusano y que castigaba al pie malvado, si caprichosamente hería su indefenso cuerpo; pero que le regalara con leche y aceite, lo ignoraba, y de ahí mi llanto. Al aire tibio lanzaba mi queja porque me esfumaba, tendida en tu lecho yerto dejaba mi luminoso reino.

Reina de los valles, -repuso el terroso gusano- he oído tus suspiros, tus lamentos sobrevolaron mi tejado y los llamé para que bajaran. ¿Quieres, oh reina, entrar en mi casa? Dueña eres de penetrar en ella, y de volver. Nada temas. Entra con tus virginales pies.

IV.


El formidable centinela de las eternas puertas alzó la barra septentrional.


Entró Thel, y contempló los secretos de la ignota tierra; vio los lechos de los muertos y el sitio donde la raíz de cada corazón terreno hinca su incansable vibrar. Tierra de pesares y lágrimas, donde jamás se viera una sonrisa.


Erró por el país de las nubes atravesando oscuros valles y escuchando gemidos y lamentos. A menudo se detenía cerca de una tumba, de rocío bañada.


Permaneció en silencio para oír las voces de la tierra. Finalmente, a su propia tumba llegó, y cerca de ella se sentó.


Escuchó entonces aquella voz del dolor que alentaba en la hueca fosa.


¿Porqué es incapaz el oído de permanecer cerrado a su propia destrucción, y el rutilante ojo al veneno de una sonrisa?

¿Porqué están cargados los párpados de flechas, donde mil guerreros al acecho yacen?
¿Porqué está el ojo lleno de dones y gracias que siembran frutos y monedas de oro?
¿Porqué la lengua se endulza con la miel de todos los vientos?
¿Porqué es el oído un torbellino afanoso que pretende envolver en su seno a toda la creación?
¿Porqué la nariz se dilata al inhalar el terror, temblorosa y espantada?
¿Porqué un suave ondular sobre el muchacho levemente?
¿Porqué una tenue cortina de carne yace sobre el lecho de nuestro deseo?

La virgen dejó su asiento y, lanzando un grito, huyó desesperada, hasta llegar a los valles de Har.
William Blake.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Arenas blancas




Arenas blancas que os tragáis mis sueños
tan fácilmente como un gato engulle su comida,
por favor dejar que me explique para que no
volváis a desprenderme de mis oníricas escapadas
en vuestro mundo de finas piezas de rompecabezas.

Lo primero que habéis de saber es que soy libre,
tanto para ahogar mi alma como para enamorar
mis sentimientos adornados con hibisco, para
sentar mi santo culo donde quiera como para guardar
mis pequeños tesoros en islas flotando sobre agua salada.

Si mis explicaciones no hacen más que rebatirlas
en delirante mofa de mi ser, deciros que mi
dificultad para un buen despertar es el robo
que hacéis de mis sueños, que me son tan necesarios
como el dulce dormir de un tierno bebé en su cuna.

Pero seguro de tu arrogancia, espero el no por
 respuesta y el si como mentira, mitigando mi hacer
cada vez más incómodo e innecesario, sabedor que te
alimentas de mis sueños y es tu único sustento
que te permite vivir y ver el mundo girar sobre su eje.

No me queda más que vivir sin mis deseados sueños,
aquellos que mi imaginación crean y pasar una noche de
tinieblas como el finiquitado en su tumba, sin más
amago para mi ilusión nocturna que saber que al menos
doy vida a algo inanimado creado solamente para ser pisado.

Antonio Jiménez

sábado, 15 de septiembre de 2012

Religiones pa qué




“Siempre habrá religiones, porque las religiones viven de la angustia y del miedo de los hombres, y porque estamos lejos de haber terminado con los temores existenciales. El ateo está condenado a militar por una causa perdida. Pero poco importa que esté perdida, si es una causa justa. Lo irracional, lo irrazonable, la ilusión, las ficciones disponen de un futuro grandioso, pues el mundo liberal que se prepara en nuestro planeta odia la cultura, que hace retroceder a los mitos, entre ellos, la religión.”
 
Michael Onfray
(Entrevista sobre: Tratado de ateología)

martes, 11 de septiembre de 2012

El poder ni para el notario




Somos inestables como estado y entidad, nos sobran políticos por los cuatro costados y no estamos más que metiendo mano al más pobre para estrujarlo bien estrujadito y así suelte hasta la última gota del líquido de sus huesos, porque de los huevos no tienen ya porque inflados están, pero de tanto como le han tomado el pelo. Y yo me explico cómo se va solventando esta puñetera crisis que está haciéndonos sombra en nuestras espectrales vidas y tiene visos de nunca acabar, Cómo sobreviven los pobres parados de larga duración con sus ridículos 400 euros que cobran para alimentar y pagar lo indispensable al mes. Si, ya lo sé, con las ayudas de sus padres que como buenamente pueden van alargando la pensión hasta límites impensables para los alemanes. Y quieren recortarnos más cosas, como si fuéramos un recortable de nuestra niñez y se nos pudiera quitar esto y añadir este impuesto por aquí o acullá. Resulta vergonzoso que con lo que se mueve en dinero negro en esta piel de toro, el gobierno prometa un reducimiento de la pena de un noventa por ciento y solo se haya incautado poco más de 25 millones de euros.

Y la Merkel no haciendo más que exigir una deuda cero para que pidamos un rescate y su estado se beneficie de ello. Nos tienen cogidos por los cojoncillos. Si estuviéramos fuera de Europa a la que Aznar nos metió en su día con el blanqueo de todo o casi todo el dinero negro en el boom de la construcción, otro gallo nos cantaría ahora. Hubiéramos devaluado nuestra pesetilla y con ello habríamos atraído los mercados que nos estarían comprando como si de chinos nos tratáramos. Pero no, a seguir los mandatos de los países más emergentes, los que menos tasa de paro mueven y a conseguir millones de euros para dar como capital a los bancos que se quedan con ellos para pagar los sueldos millonarios de sus directivos y no para mover capital como foco de inversión para crear empleo.

Es vergonzoso vivir en un país de pandereta donde sales a la calle y ves todas las terrazas llenas de gente con su cervecita y su vinillo mientras desahucian a miles de personas a la calle por no poder pagar su súper inflada hipoteca que firmaron cuando los dos tenían empleo, dedicando uno a sufragar los gastos de dicha hipoteca. Las colas en Cáritas y la Cruz Roja cada vez están más llenas de personas que buscan alimentos porque no pueden permitirse pagar ni siquiera su manduca. Es infrahumano ver los límites de pobreza que estamos alcanzando cuando casi a diario se destapan casos de corrupción de tal concejal o consejero o portavoz o conductor o su puta madre de puestos que hay como subdelegado, delegado, y enchufado del primer pastor de la iglesia pastafari. Es vergonzoso que las huelgas generales se las pasen como tomillo por su polla, cuando es el clamor del pueblo en contra de lo que está haciendo el gobierno, supuestamente puesto en la zarzuela  por el pueblo y para el pueblo, no para hacer lo que les venga en gana.

En conclusión, todos los derechos que han ido ganando los trabajadores a lo largo del siglo XX, lo estamos perdiendo nada más empezado el siglo XXI, la patronal nos da por el culo sin vaselina y los sueldos son cada vez más ridículos y dando más horas, y quéjate, que hay cinco millones detrás de ti.

Qué lástima que lo único que me atreva a matar sea moscas, cucarachas y mosquitos.

Antonio Jiménez

domingo, 2 de septiembre de 2012

Arturo y Victoria




La vida de Arturo cambió radicalmente en cuestión de cinco minutos. Conoció por internet a Victoria y fue un flechazo para ambos. Ella al ver su foto sintió un tiritón vaticinándole que ese hombre era especial. Él viendo su foto pensó que se trataba de una mujer honesta y buena. La primera conversación salió genial. Los dos tuvieron la misma sensación de conocerse toda la vida, pero era la primera vez que hablaban en ella. Las palabras surgían por si solas dando una composición al chat perfecto. Nunca se había sentido así Arturo. Victoria decía lo mismo. Ese fue el primer día.

Fueron pasando los días y las conversaciones se iban convirtiendo cada vez en más íntimas. Un 22 de agosto Arturo se le declaró a Victoria metiendo la pata porque cambió su nombre por Violeta, pero aún así ella aceptó. Comenzó para Arturo la etapa más feliz de su vida. Incluso habiendo estado casado dos veces y teniendo tres parejas que se quedaron por el camino, él notaba en Victoria algo especial que no había encontrado antes, su risa, su tranquilidad, sus palabras, su forma de decirle te quiero que sonaba tan franca, todo su ser hacía que Arturo se fuera enamorando cada día más y más.

Victoria planeó ir a su ciudad a verlo, pero le fue imposible por una serie de adversidades que se le cruzó en el camino. Pero en vez de derrumbarse ambos, Arturo, aunque fuera por un día completo, planeó ir a su ciudad a conocerla. Era por un día porque ella vivía en piso compartido.

Ahora queda conocernos, porque el amor no entiende de barreras ni de distancias ni tiempo, y el día que me encuentre contigo te abrazaré hasta dejarte sin aliento, aliento que dejaré que cojas para darnos un beso suave, sin prisas, con sabor a fresas, sellando así por siempre nuestra unión.

Antonio Jiménez

martes, 21 de agosto de 2012

Tu y Yo



Siento cómo tus ojos se fijan en mí,
sin sentirlo pues fue una sorpresa el que
miraras mi perfil y mi foto te dijera “ven
y conóceme”. Desde entonces te estoy conociendo
cada vez más y decir que me estoy enamorando
de ti sería como contar a los siete vientos
que te quiero con locura. Al hablar contigo siento
como un rayo de esperanza se clava en mi
dicha y como la desesperación que tantos años
me ha acompañado ha desaparecido para siempre.

No sólo eres lo mejor que me ha pasado, sino
que rozas la perfección en mi corazón, un
corazón ávido de poderte abrazar y besar y
cogerte y hacerte volar una y mil veces en las
bendiciones del amor. Yo contigo. Tú conmigo. Variando
las señas de identidad en un solo segundo que se
transforma en los siete sentidos que nos aprietan
cada vez más hasta que nuestras cabezas se sitúan frente
a  frente y nos sacudimos un beso que tiembla Esparta.

Y nos refugiamos los enamorados en un lecho
de finas plumas donde voy desgranando tu
piel hasta dejarte desnuda a la vez que tu a mí,
y rozamos nuestros cuerpos hasta que la vida deja
de preocuparse de nosotros y con suavidad toco tus
pechos hasta que llega el primer orgasmo presagiando
que nuestras vidas son tan complementarias que asustan.

Antonio Jiménez